Tres mil kilómetros de inversión

Tres mil Kilómetros, una travesía de una semana uniendo la ciudad de Buenos Aires con Resistencia, previo paso por Paraná y continuando luego hacia Asunción, para completar la gira en Além, provincia de Misiones. Expandir las fronteras, de eso se trataba.

(*) Por Pablo Collaud

El problema era Emi. No, no era Emiliano que, luego de varias insistencias, se sumó a la travesía: Emi es Estacionamiento Medido Inteligente. Y había que ser bastante inteligente para saber cómo funcionaba. Luego de encontrar un espacio donde estacionar, Milan  Jelić (Buenos Aires), Armando Sánchez y Emiliano Murador (Entre Ríos) dejaron el auto para internarse en el calor que ya se hacía presente en Resistencia, Chaco. Cruzando la calle los esperaba Marcos.

El café no se hizo esperar, y mientras Milan hablaba, Marcos Giménez sólo prestaba atención. Entre sorbos, asentía con la cabeza y hacía gala de la tranquilidad chaqueña. Pero la charla no estuvo aburrida, cinco horas de copetín lo atestiguaron.

A medida que las tazas se iban enfriando, Marcos comenzó a soltarse y a preguntar. Había estudiado minuciosamente la ley electoral de Chaco y a pesar de su tranquilidad, se le notaban las ganas de meterse en política. Entre las preguntas, se deslizó un ¿tienen hambre? Cruzando la calle había un buen bolichón, así que pagaron y rumbearon para la otra vereda.

Marcos realiza muchas tareas de acción social. Comenzó a contar sus experiencias y cómo la mediocridad y la corrupción de la política actual lo llevó a arremangarse y comenzar a soñar con algo diferente. Así fue que comenzó a investigar y dio con PR allá por julio, cuando algunos miembros del partido andaban de viaje por Europa afianzando relaciones.

Reunion en Resistencia
Emiliano, Armando y Milan junto a Marcos Giménez

La noche fue consumiendo la pizza y las cervezas. Era tiempo de volver, Armando y Emiliano partían de regreso a Paraná en cole y Milan se iba para Corrientes, a pasar la noche ahí. Los cuatro se despidieron y con Marcos prometieron seguir en contacto.

Hacia tierras guaraníes al encuentro de un japonés

Antes de partir para Asunción, Milan tuvo que hacer un fugaz paso por Resistencia: el Emi lo había multado erróneamente y había que hacer el descargo. El sistema parecía no ser tan inteligente después de todo. Mientras esperaba su turno para realizar el trámite, charlado con la gente le sorprendió la diferencia de opinión que tienen correntinos y resistencianos sobre sus ciudades: ambos creen que la otra ciudad es mejor, más limpia, más segura y más linda que la suya. Ciudades hermanas que se tienen poca estima de sí mismas.

Resuelto el problema, fijó rumbo norte hacia el Paraguay. Llegando a Asunción, paró a saludar a sus tíos, mientras le escribió a Eduardo Nakayama, que ya lo estaba esperando con el fuego para el asado encendido.

Nakayama fue candidato a presidente del Partido Liberal Paraguayo. Era la primera vez que se veían, Eduardo era una postal difícil de encontrar: físicamente era japonés, pero habla como paraguayo. Lo recibió a Milan y le presentó a sus hijos. El argentino quiso entrarle de lleno a la política, pero Eduardo lo frenó. Quería que espere a que llegue su jefe de campaña, el último invitado. Optaron por el fútbol, charla que siempre tiene tema. Frente a la casa de Nakayama hay una plaza. Allí, durante toda la noche, unos muchachos jugaban a la pelota. Dentro de la casa se hablaba de fútbol, afuera se practicaba.

Eduardo Nakayama
Renato Getto, Milan Jelic y Eduardo Nakayama (Izq a Der)

Cuando el jefe de campaña de Eduardo llegó, la charla viró a la política. Milan le contó un poco la historia del partido, las ideas. Nakayama le contó la historia de su partido; en el grupo donde está él hay muchos descendientes de los próceres de antaño. Las ideas liberales decimonónicas de su partido llevaron al Paraguay a ser una potencia en la región, y esa pujanza y esos valores son los que Eduardo quería rescatar. Un verdadero volver a las fuentes. Contó cómo había sido la campaña, y los problemas que tienen para resolver de aquí en adelante. Milan terminó la charla haciendo hincapié en las relaciones internacionales de PR. La cerveza iba bajando y la pesadez del largo viaje también. Se despidieron y prometieron volver a encontrarse pronto.

Tierra colorada

Más de 12 horas de viaje son lo que separan Asunción de Alem, provincia de Misiones. Llegando a la tardecita, Micael Cuba recibió a Milan.

A pesar de todos lo kilómetros encima, las reuniones arrancaban en ese mismo momento. La primera visita fue con el cura párroco, quien había laburado codo a codo con el Obispo Joaquín Piña. El sacerdote le contó sobre la experiencia de la movilización civil de 2006: Piña, ya jubilado, lideró una coalición cívica denominada Frente Unidos por la Dignidad, que en las elecciones para convencionales constituyentes, derrotó al partido gobernante, frustrando las aspiraciones del gobernador Rovira de modificar la Constitución Provincial, con el sólo ánimo de permitir su reelección indefinida.

Con la bendición del cura, se van a la casa de Micael.

Milan Jelic y Micael Cuba a la izquierda junto a Marcelo y Nahuel

Al día siguiente, compartieron un asado con toda la familia Cuba, y a la tarde fueron a tomar un café con un par de amigos de Mica: Marcelo y Nahuel, quienes el próximo año se van a vivir a Posadas. Charlaron largo y tendido. Los jóvenes quedaron interesados, y puede que el 2017 abra las puertas de la capital misionera a PR.

Por la noche, Micael organizó una reunión con jóvenes de la localidad: la idea era compartir una experiencia de compromiso ciudadano, y comentar un poco sobre el partido. Los pibes se animaron a preguntar y varios quedaron interesados.

El sábado arrancó temprano, con una reunión con el presidente de la UCR Local, Sergio Peñalva Jost. El joven abogado los atendió en su despacho. Con mate de por medio, hablaron un poco de todo: sobre la experiencia política local y sobre el rol de la UCR como oposición al nivel provincial. Fue cortita, pero productiva.

De ahí, se fueron directo a la radio local, pues el cura conduce un programa de radio. En él, tiene un espacio donde habla de política y siempre invita a algún político a hablar. Esta vez, le tocó a Milan y charlaron sobre la experiencia del partido. El programa terminó a puro chamamé, la mejor manera de despedirse de norte litoraleño.

Al final del viaje, el partido había recorrido tres mil kilómetros, visitado cuatro ciudades de diversas provincias y países, charlado con unas diez personas. Trescientos kilómetros por personas. ¿Vale el esfuerzo? Paciencia y humildad, no hacen falta muchas más respuestas.

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